Estudiantes Organizados Contra La Misoginia

Estudiantes Organizados Contra La Misoginia

En Chile, estudiantes de la Universidad de Concepción se organizan y acusan a docente de misoginia. Para revelar detalles, compartimos este reportaje.

Por Equipo Nosotrxs

Somos la generación del ‘90, los que crecieron con padres y abuelos que vivieron en dictadura y represión y que formaron con sus traumas a una sociedad chilena profundamente fragmentada, miedosa y dispuesta a ser vulnerada en sus derechos, por no perder lo poco y nada que tienen. Día a día la desigualdad, el abuso de poder y la corrupción política nos hacen ver que el problema es más profundo y que no cambiará hasta que todos pongamos de nuestra parte. Hacemos este párrafo a modo de introducción para retratar lo que está viviendo actualmente la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción.

u de conce

Hace algunas semanas en redes sociales viene circulando una campaña denominada #ChaoAlarcón con la que un grupo de estudiantes, sus padres, profesionales y funcionarios han hecho ruido, para increpar aHéctor Alarcón Manzano, Premio Nacional de Periodismo Deportivo, quien ejerce como docente y Director de Departamento de Comunicación Social en la Universidad de Concepción y que además de impartir asignaturas relacionadas a la producción audiovisual -específicamente televisión- también supervisa las prácticas profesionales. Este profe (al cual dudamos darle ese apelativo, pues no tiene ningún grado académico más que la licenciatura, mucho menos algún estudio en Pedagogía) es acusado por denostar a estudiantes de la carrera de Periodismo, tanto por su forma de vestir o actuar. A la campaña se han sumado varios referentes actuales, como la banda nacional Dënver, el periodista musical Manuel Maira, la modelo y actriz Mónica Aguirre, Jaime Campusano, miembros de la Confech e integrantes del matinal Mañaneros de La Red, entre otros.

La bandera de batalla para increparlo fue una de sus frases más polémicas (“Más fácil que pegarle a una mujer”); pero no, no nos dejemos llevar por el sensacionalismo. Esta frase es el slogan de la campaña, pero no es el nudo central de lo que se le acusa, es sólo la visibilización de una serie de malas prácticas llevadas a cabo no sólo por él, sino por una carrera marcada por la negligencia, donde la calidad se está poniendo en duda cada día más.

La universidad lo ha consignado como un hecho aislado y reducido sólo a un par de frases “desafortunadas”.

Misoginia y parcialidad en los tratos

Tanto profesionales que estudiaron en dicha carrera como actuales alumnos han señalado en comunicados públicos que Alarcón no solo hacía comentarios desafortunados en clases, también influyó en las calificaciones de numerosas alumnas sólo por el hecho de estar embarazadas, no respetando licencias médicas, controles o permisos especiales. También vulneraba el autoestima, con comentarios que aducían al peso (“usted es demasiado gorda”, “a nadie le gusta la gente tan flaca en la televisión”), la personalidad (“usted tiene cara de que le gusta el leseo”) o sencillamente agarrándole mala a un estudiante hasta que éste abandonara la carrera.

Natalia fue una de ellas. Con un embarazo considerado de alto riesgo, rindió todos sus exámenes y pruebas, incluso llegó a conducir el programa de televisión que constituye el ramo “Tiempo Real”. Sin embargo, reprobó la asignatura. No hubo justificaciones ni motivos, menos aún una pauta de evaluación. Todo le fue negado y debió marcharse a su ciudad de origen sin poder terminar su carrera. Otra ex estudiante que fue madre dentro de la carrera denunció que el profesor trató a su bebé como “guagua de mierda”. Así, sin rodeos y frente a un grupo de personas, aduciendo después a que es “un dicho de campo”.

héctor alarcón

Doris, quién pidió que utilizáramos otro nombre para citarla en este artículo, nos comenta como el profesor la atacaba a ella y a otras compañeras por su estado físico. Con ella, otro docente -que lleva más de 10 años en la institución- fue enfático al señalarle “no le busques la contra a Alarcón o te va a reprobar, da lo mismo lo bien que lo hagas, si te tiene entre ceja y ceja no te va a soltar”. Y así fue, semestre tras semestre fue reprobada sin ningún derecho a reclamo, ya que este académico es además Director del Departamento de Comunicación Social y miembro del Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Sociales. Si alguien quería reclamar o solicitar una evaluación justa, debía enfrentarse otra vez contra Alarcón y, lo peor, que la situación fuera conocida por el resto de profesores, sin que fueran capaces de hacer algo, validando que tuviera a estudiantes “fichados para no egresar”.

Como Nosotrxs tuvimos acceso a algunos de los testimonios que ingresaron al Sernam. Dentro de este contexto, del cual extraemos el siguiente, nos reservamos el derecho de publicar su nombre:

¿Es que el hecho de que mujeres denuncien malos tratos y parcialidad a un académico no es motivo suficiente para cuestionar su actuar?

“Cuando el Sr. Alarcón (que no merece ser llamado “profesor”) nos hizo una clase de redacción radial, explicó en la pizarra una estructura del español de manera errónea (más bien, garrafal). Aún la recuerdo: “Ha muerto”. Nos dijo que era voz pasiva. Yo, siendo profesora de Gramática y Lingüística, me indigné; pero por respeto, y sobre todo miedo, no le corregí. Al final del curso me reprobó en redacción radial. A mí, una profesora de Lingüística, con Magister. Y no digo esto en tono pedante ni soberbio, sino objetivo. Él jamás hizo una clase en que dijera el texto radial es de este tipo: Nunca nos habló de oración, frase, morfema, sintagma. Simplemente, nos llevaba al laboratorio y nos pasaba un pedazo de diario y nos hacía escribir un texto radial. Era totalmente antipedagógico. Fue mi primer llanto en la carrera por la injusticia del susodicho. Un llanto de rabia, indignación e impotencia“, dice el texto.

“Posteriormente y al tener problemas con mi práctica profesional tuve la mala idea de escribir una carta al comité para comentar los abusos del profesor. Empeoré mi situación. Reprobé definitivamente”, finaliza.

desvinculación héctor alarcón

Un problema de fondo

La pregunta que cabe hacerse ahora es: ¿por qué ahora y no antes? ¿Qué tuvo esta generación que decidió alzar la voz? “No tenemos miedo, porque el miedo nos unió”, señalaron al portal Hysteria.cl “ya da igual que amenace con que no seremos periodistas o que él sabe todo lo que nosotros hemos hecho y quienes lo han hecho. Ya no tenemos miedo, porque tenemos el apoyo y la certeza que juntos lograremos lo que durante años no pudimos. Que el hombre que tiene más poder en Periodismo UdeC caiga”.

Los medios, por su parte, se han concentrado en la frase específica “Más fácil que pegarle a una mujer”, pero el petitorio oficial va más allá. Hay profesores que no entregan los contenidos de sus asignaturas, hay parcialidad a la hora de calificar, amiguismos y contrataciones extrañas, colaboradores académicos sin experiencia, profesores sin cursos ni estudios en pedagogía y otros que ni siquiera han pasado por una sala de prensa, realizado un diplomado o algún estudio posterior en 15 o más años. Del porcentaje restante sólo la mitad de ellos tiene Doctorado o Máster (o está en vías de obtenerlo). Todo esto en una carrera anual que cuesta 2 millones y medio de pesos, donde los jóvenes se sienten cada vez más desilusionados. “No queremos ni amigos, ni verdugos, queremos profes de verdad: que evalúen como es debido, que entreguen los conocimientos necesarios y por sobre todo que no se enfrasquen en discusiones absurdas que solo llevan a desalentar aún más a quienes hemos optado por el área de las comunicaciones”, señalan los jóvenes que actualmente se encuentran en toma hasta que se cumpla sus demandas (lee el petitorio completo aquí).

Si alguien quería reclamar o solicitar una evaluación justa, debía enfrentarse otra vez contra Alarcón, validando que tuviera a estudiantes “fichados para no egresar”.

La actual división dentro del Departamento de Comunicación Social no es nueva, los profesores se han fragmentado dentro de la institución y no han sido capaces de tener una postura común frente al tema. Rehúsan hablar con los medios, los encuentros con estudiantes han sido motivo de conflicto, donde incluso han predominado los gritos y el descontrol. Si bien llamaron a la realización de un sumario para indagar mejor en las situaciones acontecidas (el cual partió este lunes 13 de julio, en donde se ha citado a declarar a algunos testigos de las situaciones ocurridas) la mayoría de los profesores ha optado por el silencio, haciéndonos recordar el célebre dicho “quien calla otorga”. En una carrera que actualmente tiene solo 3 profesoras (y una de ellas se acoge a jubilación a fines de este año) de 19 académicos en total, el tema de la misoginia da mucho que pensar.

A pesar del llamado en favor de una investigación a fondo en Periodismo UdeC encabezada por el Sernam (quien a través de una extensa carta acogió las denuncias de estudiantes y profesionales egresadas de la carrera, las vocalías de género y sexualidad de diversas universidades, programas de estudios interdisciplinarios de género, además de relevantes personajes de la cultura, las artes y defensores de la igualdad humana), aún no se consigue que el tema se visibilice completamente. La universidad lo ha consignado como un hecho aislado y reducido sólo a un par de frases “desafortunadas” donde, pese a ordenar un sumario, no se ha referido al petitorio completo ni a la situación que viven los otros docentes, cuestionados tanto en calidad como ejercicio de la profesión.

universidad de conce

Hace unos días, el periodista Ignacio Valenzuela -conocido por su participación en el área deportiva de Canal 13 e invitado frecuente a la casa de estudios penquista- firmó una declaración junto a otros 17 profesionales. Estos, en su mayoría, son periodistas deportivos que pasaron por las aulas de la UdeC defendiendo los dichos del profesor -sin adentrarse ni averiguar más acerca del petitorio, que es más profundo que sólo una frase-, validando la conducta y la opinión de que “los medios de televisión sí exigen determinados estándares estéticos” (lee el documento aquí). Nuevamante nos toca destacar que de 17 personas firmando la carta, sólo dos son mujeres.

Rarísimo, ¿no? Otros aducen a que es una campaña orquestada por los mismos docentes para sacar al Director de Departamento ¿Es que el hecho de que mujeres denuncien malos tratos y parcialidad a un académico no es motivo suficiente para cuestionar su actuar? ¿Buscar una educación digna y equitativa, sin importar el género, no debería ser acaso uno de los principales motores de una institución que debería ser el ícono de una sociedad más justa, universal e igualitaria?

Otra ex estudiante que fue madre dentro de la carrera denunció que el profesor trató a su bebé como “guagua de mierda”.

Recordemos el caso del Premio Nobel de Fisiología en 2001 Tim Hunt, destituido de su cargo en la University College de Londres, por la siguiente declaración “Permítanme explicarles mis problemas con las chicas;suceden tres cosas cuando están en el laboratorio: te enamoras de ellas, ellas se enamoran de ti y cuando las criticas, lloran”. La Royal Society, a la que Hunt pertenecía, lo desvinculó inmediatamente de sus filas, señalando lo siguiente en un comunicado: “Son demasiadas las personas talentosas que no desarrollan su potencial científico por temas como el género y nosotros como Sociedad estamos comprometidos a ayudar a corregir esto”.

Entonces, si el lema de la U. de Concepción es “Por el desarrollo libre del espíritu”, ¿eso será también para las estudiantes que se sienten vulneradas en la forma en que son evaluadas? Juzgue usted.

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